Ecommerce
Presupuestar tu tienda
Entregables, contenidos, conexiones, pruebas y mantenimiento: cómo entender el alcance de una propuesta de ecommerce.
Revisado el
Un presupuesto de tienda online debe explicar qué se entregará, qué necesitas aportar y qué gastos o tareas continuarán después. Compara propuestas con el mismo catálogo, funciones y responsabilidades. Una cifra aislada no permite saber si incluye las piezas necesarias para empezar a vender y gestionar pedidos.

1. Describe qué existe y qué se quiere conseguir.
La propuesta debe partir del negocio: qué vendes, a quién, cuántas referencias hay y cómo se preparan los pedidos. Si existe una tienda anterior, añade plataforma, contenidos que se conservarán y datos que se pretende migrar. Construir desde cero y sustituir una tienda activa requieren trabajos distintos.
Para un comercio de Bilbao o Bizkaia, concreta si necesitas recogida, stock compartido con el local o contenidos en más de un idioma. Describe esas necesidades de forma operativa. Una expresión como «tienda completa» deja demasiadas decisiones abiertas para poder comparar alcance y dedicación.
2. Identifica pantallas, funciones y entregables.
Pide identificar las páginas previstas y los recorridos que se diseñarán. Portada, categorías y ficha no cumplen la misma función. Indica también qué tipos de producto, variantes, filtros y métodos de entrega entran en el proyecto. Una función mencionada debe tener un significado verificable.
El diseño necesita contemplar móvil y escritorio, además de los estados que aparecen durante el uso: sin stock, error, cesta vacía o búsqueda sin resultados. El presupuesto puede resumirlos, pero conviene saber qué se revisará y cuántas rondas de cambios están acordadas.
- Estructura, páginas y tipos de ficha incluidos.
- Recorrido de selección, cesta, pago y confirmación.
- Diseño responsive y estados principales.
- Entregables, revisiones y criterio de aceptación.
3. Reparte la preparación y la carga del contenido.
Aclara quién redacta los textos, hace las fotografías, reúne los datos de producto y carga cada referencia. Si se incluye importación, especifica el formato y quién limpia los archivos. Un archivo con nombres inconsistentes, imágenes ausentes o variantes incompletas necesita preparación adicional.
También deben tener responsable las traducciones y condiciones comerciales. El proyecto puede preparar dónde se publican esos materiales, pero no debe inventarlos para llenar una pantalla. Acuerda fechas de entrega y cómo afectarán al calendario los contenidos que falten.
4. Separa el trabajo de las dependencias externas.
Pagos, envíos, facturación, stock y email pueden requerir herramientas externas. La propuesta debe indicar qué conexión se configurará, qué datos circularán y qué cuentas necesita el negocio. Comprueba además qué sucede ante un fallo y quién lo atenderá.
Distingue el importe del proyecto de plataforma, alojamiento, dominio, licencias, aplicaciones y posibles costes de proveedores. No hace falta anticipar cada gasto futuro, pero sí identificar los necesarios para el alcance acordado y consultar sus condiciones vigentes. Confirma a nombre de quién estarán las cuentas y los accesos.
5. Incluye una revisión que llegue hasta el pedido.
Una entrega no debería evaluarse únicamente con capturas. Acuerda pruebas de producto, variantes, entrega, pago y mensajes de pedido en el entorno adecuado. La documentación de Shopify utiliza los pedidos de prueba para revisar precisamente esa configuración; WooCommerce también incluye comprobaciones del recorrido en su mantenimiento.
Si sustituyes una tienda, pide inventario de URLs, redirecciones y comprobación de los contenidos importantes. Define qué persona autoriza la publicación y qué copia o procedimiento permitirá recuperar la versión anterior. El presupuesto debe distinguir preparación, revisión y lanzamiento cuando tengan responsables diferentes.
6. Concreta qué ocurre después de la entrega.
Pregunta por formación, documentación y acompañamiento contratado. Separa correcciones del alcance entregado de mejoras nuevas, y confirma cómo se gestionan actualizaciones e incidencias. Evita dar por supuesto un mantenimiento que la propuesta no describe.
Para comparar, convierte estas cuestiones en una tabla y marca incluido, aportado por el negocio o pendiente de valoración. Pide aclaraciones donde falte una respuesta. En Berritu, la conversación sobre Páginas web sirve para concretar contexto, necesidades y alcance antes de decidir cómo desarrollar la tienda.