Email marketing
Cinco automatizaciones
Bienvenida, abandono, poscompra, reposición y reactivación: qué necesita cada secuencia y cuándo merece la pena prepararla.
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Las cinco automatizaciones que conviene valorar son bienvenida, recuperación de compra, poscompra, reposición y reactivación. No hay que activar las cinco de golpe. Empieza por las que responden a una necesidad real y cuentan con un evento fiable, destinatarios adecuados y una condición que detenga el envío cuando deja de tener sentido.

Antes de automatizar, escribe las condiciones.
Una automatización es una secuencia con reglas. Para cada una define qué la inicia, cuánto espera, quién puede recibirla y cuándo debe terminar. El texto viene después de ese mapa. Un email bonito con un activador incorrecto puede llegar a quien ya ha comprado o repetir una conversación que está atendiendo otra herramienta.
Klaviyo documenta activadores basados en eventos, listas, segmentos y fechas; Mailchimp ofrece activadores de compra y abandono con las integraciones compatibles. Esa disponibilidad se tiene que comprobar en tu cuenta y tu conexión. Escribe también quién revisará la secuencia cuando cambien el catálogo, los plazos o las condiciones.
- Evento de entrada verificado con un caso de prueba.
- Estado de suscripción y destinatarios revisados.
- Exclusiones y condiciones de salida definidas.
- Responsable de revisar contenido y funcionamiento.
1. Bienvenida: cumplir lo que prometiste al suscribirse.
La bienvenida empieza cuando la suscripción queda confirmada según el proceso configurado. Recuerda qué va a recibir la persona y presenta la oferta con una selección manejable. Si el formulario prometía una guía, un acceso o una ventaja, el primer mensaje debe resolver esa expectativa antes de abrir otra campaña.
Un segundo mensaje puede explicar cómo elegir, cómo se fabrica un producto o dónde resolver dudas. No hace falta contar toda la marca en cada envío. Si alguien ya compra durante la secuencia, revisa qué mensajes siguen siendo útiles y cuáles deben cambiar. La imagen de PLESH muestra una propuesta personal de diseño, no una automatización publicada.
2. Abandono: facilitar que se retome la compra.
Añadir un producto al carrito y empezar el pago son acciones distintas. Escoge el evento que puedes registrar y el contenido que le corresponde. El mensaje debe permitir recuperar la selección y aclarar una duda; no necesita fingir que el pedido está reservado ni anunciar escasez sin comprobarla.
La documentación de Klaviyo contempla excluir a quien completa un pedido durante la secuencia y evitar duplicados con los mensajes de la tienda. Antes de activar el envío, prueba ambos casos: abandonar y comprar. Las esperas se deciden según el producto y después se revisan; no existe un intervalo universal que funcione para cualquier ecommerce.
3. Poscompra: ayudar a usar lo que ya se ha comprado.
Separa las comunicaciones operativas del pedido de los contenidos de marketing. La confirmación, el pago y el seguimiento de envío deben conservar una función clara. Un email de cuidado, instalación o uso puede acompañar la experiencia cuando tienes los datos y permisos adecuados, sin volver a vender exactamente lo que acaba de salir del almacén.
El momento depende de la entrega real. Si un producto tarda varios días, una guía enviada tras el pago puede llegar demasiado pronto; pedir una valoración antes de que se reciba puede resultar confuso. Considera cancelaciones, devoluciones e incidencias y evita presentar una recomendación comercial como si fuera información imprescindible del pedido.
4. Reposición: recordar un producto que se consume.
La reposición tiene sentido para productos que pueden volver a necesitarse, no para todo el catálogo. Empieza con el historial de compra y el uso esperado, sin afirmar que sabes cuánto queda en casa. Un recordatorio abierto, que permite revisar producto y formato, respeta mejor esa incertidumbre que una cuenta atrás inventada.
Ajusta la espera a cada familia y excluye a quien ya ha vuelto a comprar. Comprueba que la variante sigue disponible y que el enlace permite encontrarla. Si todavía no tienes datos suficientes para estimar el ciclo, una campaña de contenido o una preferencia declarada puede ser un punto de partida más fácil de revisar que una predicción.
5. Reactivación: ofrecer un motivo para volver.
Define la inactividad según el negocio. Una persona que no compra una bicicleta en tres meses no tiene el mismo comportamiento que quien suele reponer un consumible cada pocas semanas. Usa una ventana coherente con el producto y revisa también la relación con los emails, sin convertir una sola apertura en una señal suficiente.
El mensaje puede presentar una mejora, una colección pertinente o una forma de actualizar preferencias. Si no hay interés, evita prolongar indefinidamente la secuencia. Revisa bajas, entregas, respuestas y pedidos por grupo para decidir qué mantener. En Berritu concretamos estas reglas junto al contenido, el diseño y las pruebas antes de activar las automatizaciones acordadas.