Email marketing

Segmentar para volver

Nuevos compradores, clientes recurrentes e inactivos: reglas simples para dar a cada grupo una conversación útil.

Revisado el

Empieza separando nuevos compradores, clientes que ya han repetido e inactivos según el ciclo de tus productos. Añade intereses o familias de compra solo cuando cambien el mensaje. La segmentación sirve para elegir mejor qué contar y a quién; necesita datos fiables, destinatarios adecuados y exclusiones para que una compra reciente no active una invitación irrelevante.

Propuesta personal no oficial de un email de producto de Tacho con crema de pistacho

Una etiqueta no explica toda la relación.

Una lista reúne contactos; un segmento selecciona a quienes cumplen unas condiciones. Klaviyo documenta segmentos dinámicos basados en eventos y propiedades. Mailchimp permite segmentar por actividad de compra con los datos disponibles de la tienda. Comprueba la conexión antes de construir grupos: un pedido que no llega cambia el significado de toda la selección.

Escribe cada segmento en una frase que otra persona pueda entender. Por ejemplo: contactos suscritos que han comprado una vez una familia y no han repetido después. Verifica perfiles incluidos y excluidos, no solo el número final. Una regla necesita reflejar lo que vas a decir; tener más grupos no equivale a conocer mejor al cliente.

  • Número y fecha de pedidos fiables.
  • Producto o familia de compra identificables.
  • Estado de suscripción y bajas actualizado.
  • Ventana temporal coherente con el catálogo.

Nuevos compradores: facilitar una buena primera experiencia.

Quien acaba de comprar necesita entender y utilizar lo que recibe. Prioriza contenidos de cuidado, preparación o compatibilidad cuando resulten pertinentes. Evita solicitar otra compra antes de que exista una experiencia con la primera. Separa este contenido de las confirmaciones y el seguimiento operativo del pedido.

Para definir el grupo, concreta qué significa primera compra y durante cuánto tiempo conserva ese estado. Revisa cancelaciones o devoluciones para que el mensaje no resulte extraño. Una segunda propuesta puede servir para descubrir una categoría complementaria, siempre que el producto sea relevante y no se presente como algo que falta obligatoriamente.

Clientes recurrentes: reconocer lo que ya conocen.

Quien ha comprado varias veces puede necesitar menos presentación y más información sobre novedades o productos relacionados con su historial. Define qué cuenta como repetición en tu tienda. Dos pedidos separados, por ejemplo, no deberían confundirse con dos unidades dentro de una única compra.

No reduzcas a este grupo a una etiqueta de gasto elevado. La frecuencia, la familia de productos y las preferencias declaradas pueden explicar mejor una necesidad. Una persona que repite un básico quizá agradezca saber que vuelve a estar disponible; otra que compra regalos puede interesarse por una selección distinta sin recibir todos los lanzamientos.

Inactivos: define el tiempo antes de pedir que vuelvan.

La inactividad depende de cuánto sentido tenga volver a comprar. No uses el mismo plazo para un consumible y un mueble. Parte de los intervalos observados cuando haya datos y revisa por familia. Si el historial es pequeño, trata ese plazo como una hipótesis y evita atribuir a cada persona una intención que no conoces.

Una reactivación puede ofrecer información nueva, una categoría pertinente o una forma de cambiar preferencias. Si los mensajes no encuentran interés, reduce la presión y revisa la continuidad. Distingue falta de compra y falta de interacción: alguien puede seguir leyendo sin necesitar otro producto, y alguien puede comprar sin pulsar el último email.

Combina intereses sin crear un mapa imposible de mantener.

Añade una preferencia cuando cambie el contenido: familia, idioma o tipo de novedad. Si trabajas con clientes de Bilbao y Bizkaia, la ubicación puede servir para una recogida o un evento real, pero no explica sus gustos. Pregunta cuando necesites saberlo y utiliza solo datos pertinentes para el mensaje.

Incluye exclusiones antes de cada envío: quien acaba de comprar la propuesta, quien ya recibe una secuencia equivalente o quien no puede recibir el contenido previsto. Revisa cómo se combinan las condiciones. Una unión mal planteada puede incluir personas de otros grupos; la vista previa de destinatarios debe formar parte de la aprobación.

  • Empieza con tres grupos que reciban mensajes distintos.
  • Añade una familia o preferencia solo si cambia la propuesta.
  • Comprueba perfiles concretos dentro y fuera de cada grupo.
  • Documenta qué campañas y automatizaciones pueden coincidir.

Revisa pedidos y conversación, no solo aperturas.

Observa entregas, clics útiles, respuestas, bajas y pedidos del grupo durante un periodo comparable. Define la recompra como clientes que hacen un pedido posterior y mantén el mismo criterio al revisar. Anota también estacionalidad, promociones y cambios de stock para no adjudicar al email todo lo que cambia en la tienda.

Con pocos destinatarios, una variación puede depender de muy pocos pedidos. Revisa ejemplos y ajusta una condición o contenido cada vez. En Berritu podemos preparar los segmentos, mensajes y pruebas acordados y dejar claras las tareas de continuidad. El objetivo es sostener una relación pertinente con el catálogo y la experiencia del cliente.

Fuentes y documentación

Llevemos estas decisiones a tu proyecto.