Email marketing
Email para tiendas
Un punto de partida para conectar tu catálogo, tus contactos y tus primeros emails con las necesidades reales de la tienda.
Revisado el
Empieza revisando qué vendes, de dónde llegan tus contactos y qué información puedes usar con permiso. Después elige un objetivo y prepara pocos mensajes que puedas mantener. Para una tienda de Bilbao o Bizkaia, el email puede conectar la compra online con la relación que ya existe alrededor del negocio; esa continuidad necesita datos, contenido y una forma de trabajar.

Mira la tienda antes de abrir el editor.
Una tienda con local físico, una marca que vende solo online y un negocio que combina ambas cosas parten de situaciones distintas. Antes de preparar una newsletter, anota cómo descubre la gente tus productos, qué pregunta antes de comprar y qué ocurre después del pedido. El email debe ocupar un lugar útil en ese recorrido.
Si tu negocio está en Bizkaia, recoge la información local que de verdad forma parte de la oferta: recogida en tienda, atención, eventos o condiciones de entrega. No añadas una referencia a Bilbao en cada asunto. La cercanía se expresa mejor resolviendo una duda concreta que repitiendo el nombre de una ciudad.
- Catálogo: productos, variantes, disponibilidad y ritmo de novedades.
- Compra: dudas habituales, opciones de entrega y vías de atención reales.
- Continuidad: uso del producto, reposición, complementos o próxima colección.
Distingue un contacto de una suscripción.
Tener una dirección de email en un pedido no te dice por sí solo para qué mensajes puede usarse. Revisa el origen de cada grupo de contactos, el estado de suscripción y las bajas. Evita reunir archivos antiguos y tratarlos como una única lista lista para enviar. Primero hay que saber qué contiene y cómo se obtuvo.
La documentación de Mailchimp separa la organización de la audiencia mediante etiquetas, grupos y segmentos. En la práctica, esa organización tiene que servir para localizar a las personas adecuadas y conservar sus preferencias. Si no existe una lista, define qué vas a ofrecer a quien se suscriba y cómo lo explicarás en el formulario.
Elige qué conversación quieres abrir.
El primer objetivo puede ser presentar la marca a nuevos suscriptores, explicar una colección o acompañar a quienes acaban de comprar. Elige uno con una pregunta sencilla: ¿qué información falta ahora mismo y a quién le falta? Así podrás decidir el destinatario, el contenido y la acción sin llenar el email de propuestas distintas.
Una campaña se programa para una ocasión. Una automatización responde a un evento o una condición. No necesitas empezar con todas las secuencias posibles. Una bienvenida y una campaña bien preparadas pueden ser un primer alcance razonable; una recuperación de carrito necesita además comprobar la conexión y el recorrido de compra.
Comprueba qué puede ver la herramienta.
La elección entre Klaviyo, Mailchimp u otra plataforma empieza con las conexiones necesarias. ¿Recibe pedidos y productos? ¿Se actualiza el estado de suscripción? ¿Puede identificar el evento que activará el mensaje? Un nombre en la pantalla de integraciones no sustituye una prueba con datos de la tienda.
Prepara un pedido de prueba, revisa los datos que llegan y comprueba las exclusiones antes de activar una secuencia. Deja claro qué herramienta envía cada mensaje para evitar que la tienda y la plataforma de email contacten a la misma persona por el mismo motivo.
Haz que el contenido se pueda mantener.
Para cada envío, reúne información de producto, imágenes, condiciones vigentes y una página de destino. Escribe el asunto y el preencabezado junto al contenido, no al final. La persona debe entender por qué recibe el mensaje y encontrar el siguiente paso sin leer una lista de llamadas a la acción.
Una tienda pequeña también necesita repartir responsabilidades: quién confirma el stock, quién revisa el texto y quién aprueba el envío. Si tienes contenido en castellano y euskera, decide cómo recoger y atender esa preferencia. El idioma no debería deducirse del municipio ni convertirse en una personalización que luego nadie puede mantener.
Revisa el primer envío antes de ampliar el plan.
Lee el email en un teléfono, prueba los enlaces y revisa destinatarios, imágenes, texto alternativo y baja. Después comprueba entregas, clics útiles, respuestas y pedidos con los datos disponibles. Los ingresos atribuidos por una plataforma necesitan contexto: no equivalen automáticamente a ventas causadas solo por ese email.
En Berritu trabajamos desde Bizkaia y concretamos el proyecto según el negocio: estrategia, textos, diseño, configuración y pruebas acordadas. El siguiente paso es revisar tu punto de partida y elegir los mensajes que tiene sentido preparar ahora. La licencia de la herramienta y la gestión continuada se detallan en la propuesta.
- Un objetivo y unos destinatarios definidos.
- Contenido y condiciones confirmados por la tienda.
- Enlaces, móvil y exclusiones probados.
- Una fecha y una persona responsables de revisar lo ocurrido.